¿Pan?… Ahora de espinacas y pasas

Pan de espinacas


Cuando mi buen amigo paco, maestro pastelero de la pastelería “Seguí” de Alcoi, me instruyo en los rudimentos del arte de panificar la harina, empezó por la “creación” (perdón por el entrecomillado, pero para mi fue mágico) de la masa madre o levadura artesana, agua tibia, miel, harinas de centeno, de trigo y en cinco o seis días teníamos nuestra levadura o rent. Corría febrero del año 1986 y yo aun era “pretendiente” a poder hacer mi propia cocina sin nadie que me diera órdenes. Con sus ánimos y el de mucha gente preciosa y amiga… en Diciembre de 1986 terminábamos “La Cova del Drac” un pequeño restaurante y tetería, tematizado como una herboristería con la mitad de su carta vegetariana. Fue un lugar muy especial, que inauguro el Maestro de Te Norifumi Adachi con la ceremonia del te. En enero de 1987 durante siete intensos años hicimos un grupo heterogéneo de personas de todo el planeta, Francia, Japón, Islandia, Australia, EEUU, Alemania, México, Argelia, España… al que unía la música (gracias al gran maestro Alcoyano de guitarra Española José Luis Gonzáles), la buena comida y el Parchís esotérico inventado para la ocasión. Lo mejor de todo… seguimos (l@s que aun estamos por el barrio) siendo amig@s y nos queremos mucho.
Durante un par de años mas o menos, el pan que servíamos en el restaurante lo cocinaba mi amigo Paco, pero una oferta a la que no podía decir que no, lo saco del obrador de su pastelería para emplearlo investigando productos aptos para celiacos en una gran empresa del sector del pan.
Tuve que hacerme cargo de la elaboración del pan y empecé a investigar sobre las posibilidades de las diferentes masas. El primer pan que amase con algo que no fue agua, lo amase con compota de manzana, porque nos regalaron una caja de manzanas y no dábamos a basto a comerlas y no podía permitirme el lujo estúpido de que se estropearan, así que como teníamos superávit de compota… lo que buscaba era, algo así como un Plum cake pero sin mantequilla, le puse pasas de corinto, piñones, almendras picadas y orejones de albaricoque. No salio muy bien, pero encontré una vía nueva para escalar mi propia montañita del pan, el amasado con frutas y verduras.
Debo este mestizaje, las espinacas dentro del pan, a la película Zardoz de John Boorman, que me impacto con sus panes de color verde. Desde que lo vi quise comer aquel pan y por supuesto lo hice, quince años después pero lo hice y hoy lo veis aquí.
Ahora debéis estar pensando ¿Este tarado, solo come pan? Pues no, el tema es que salgo a visitar a un@s amig@s a setecientos Km. De mi casa y se, que cuando llegue se abalanzaran sobre los panes y se los repartirán como buen@s amig@s, jajajaja, si me queda algo para mi daré las gracias, es mi forma de agasajar a mis seres queridos… y por supuesto, ya estoy avisado, desde que llegue hasta que me vuelva cocinare yo, mi placer es verles disfrutar.

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