Mas pan… hoy, una nueva reinterpretación del pan de naranja de la Tía Virtudes.

un pan muy completo

un pan muy completo


Invierno es la estación de la naranja, la mandarina, el pomelo… de los cítricos. Es muy recomendable ponerse las botas a base de zumos, ensaladas, postres y demás que contengan estas frutas frescas, nos prepara para sobrellevar las inclemencias de la estación y para que la grasa no se quede con nosotr@s al llegar la primavera y el tiempo de atacar las fresas y fresones, frutas que nos las terminaran quitando, para estar mejor en verano. Un postre de lo mas refrescante… fresas en zumo de naranja y si me aprietas, parte de un desayuno memorable (Eso, si no hacemos trampas… sin ejercicio no hay milagro que valga, así, que a caminar y a moverse que nos tonificara el cuerpo y el espíritu).
Ahora lo que vamos a tratar es otra de las partes importantes para que podamos aligerar nuestro peso corporal de una forma sencilla y disfrutosa. Vivimos una época donde los alimentos refinados nos abaten, sin que nos demos cuenta, donde se ha instaurado un régimen de carencias alimentarías al que no escapa casi nadie y del que hay un gran desconocimiento. Al intentar convertir la alimentación humana en una industria, cosa a la que no tengo nada que objetar, se ha adoptado un sistema de creación de plusvalías artificiales y con ello solo podía llegarse a la desnaturalización del proceso. La industria solo piensa en beneficios dinerarios y aquí reside el problema, el quid de la cuestión. Hace, tan solo, cien años la ingesta de fibra en la alimentación era astronómicamente mayor, hace cincuenta, aun era ostensiblemente mayor que en a actualidad y desde entonces hasta hoy se nos ha habituado a los alimentos refinados y edulcorados químicamente. Es espeluznante que la industria alimentaria disponga de más de diez mil productos químicos “legales” para sus elaboraciones y la conservación de sus productos. Así las cosas, con este pan, pretendo añadir algo más de fibra alimentaria a nuestra dieta actual y hacerlo, además, de una forma divertida y sabrosa. Ya esta probado que funciona, que un par de tostadas, por la mañana son un aporte de fibra muy interesante para regularnos. Que la mezcla de semillas, frutas y bayas aportan un plus de energía y que la mezcla de cereales se complementa para saciar antes nuestro apetito. Hay que recordar que “Gastronomía, es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno…”

Ingredientes

300 gr. De harina integral de centeno
800 gr. De harina de trigo de fuerza
60 gr. De aceite de oliva virgen extra
60 gr. De levadura fresca de panadería
2 naranjas con su piel y su pulpa, sin lo blanco.

Semillas, avena, frutas y bayas molidas

200 gr. De copos de avena integral
10 gr. Pasas de Beneixama
10 gr. Bayas de goji
10 gr. Lino dorado
10 gr. Sésamo crudo
10 gr. Amapola
10 gr. Alfalfa
10 gr. Pipas de calabaza
20 gr. Almendras repeladas
5 gr. Nigela sativa (ajenuz)

Semillas enteras
10 gr. De pipas de girasol

Masa madre
Cogemos los 300 gr. De harina de centeno y 200 gr. De harina de fuerza de trigo y los mezclamos bien, calentamos 200 ml. De leche de avena hasta que este tibia entre 30 o 40 grados, diluimos 30 gr. De levadura fresca y hacemos una masa dura en forma de bola (hasta que no se pegue en las manos) y la ponemos en un bol en inmersión en agua. Esperamos hasta que esta bola flote (por efecto de la fermentación).
En un recipiente ponemos el resto de la harina de trigo con las bayas, frutas, copos de avena y semillas bien molidas y mezclamos hasta conjuntar, añadimos las pipas de girasol peladas. Diluimos en 50 ml. De agua tibia 30 gr. De levadura y lo juntamos todo (el aceite también) para convertirlo en una sola masa añadiéndole la nueva porción de levadura, amasamos hasta conseguir una masa, dura, bien conjuntada pero aun pegajosa y tapamos con film.
Cuando haya doblado o triplicado su tamaño lo amasaremos con más harina de trigo sobre la bancada de cocina y hasta que no se pegue en las manos y haya perdido todo el gas, hacemos porciones de 500 a 600 gr. Lo rodamos sobre harina para que no se pegue al molde al cocerlo y llenamos los moldes. Cuando nuestra masa haya doblado su tamaño, calentamos el horno a 200º en la posición ventilador (convección) y una vez a esta temperatura metemos en el horno hasta que estén cocidos y dorados… cuando salgan del horno hay que desmoldarlos y poner sobre una rejilla aireada para que no se humedezcan.

Nota: recordad que, como decía mi abuela, el pan no es pan, hasta que no han pasado al menos dos días desde que sale del horno ;).

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