Pepa “La Magia” del Casino de Sella una alegría inesperada

La vida, a veces inmisericorde, quiebra nuestros planes mejor elaborados y nos obliga a cambiar, de lugar de residencia, de trabajo y hasta de forma de vivir. Algo nos contaron en el pueblo, mas bien poca cosa, del porque ya no estaba en el casino de Sella, la familia que regentaba la cantina.
Nuestro gozo en un pozo, ese día ya no pudimos disfrutar del vermut/cervecita a la que estábamos acostumbrados. Entramos, aun incrédulos, pedimos lo mismo de siempre, con devoción mariana. Ya no fue ese placer sutil e hiperbólico que recordábamos estando lejos de allí. Estaba bien pero no era lo mismos ni de lejos.
Ahora os tengo que dar una muy buena noticia. Algo más de un cuarto de siglo después de comer por última vez aquellas albóndigas increíbles y al menos, a mi humilde entender, irrepetibles.
Me he vuelto a encontrar con Pepa, aquella maga de la cocina que nos hechizo en Sella. Ahora tiene un pequeño y luminoso restaurante cafetería, de nombre L’Alba, al lado del MARQ el museo Arqueológico de Alicante, donde podéis/podemos degustar su arte. Espero que esto incluya sus albóndigas, pero en todo caso, podéis apostar a que será una experiencia culinaria de alto nivel. Sencillez, tradición y arte a partes iguales en cada bocado. Algo así como comer en casa de tu abuela y que tu abuela fuera Martín Berasategui/Santi Santamaría. El trato es afable, amable y respetuoso sin caer en corsé alguno y mantienen aquel brillo de casa de comidas de antaño.
Si tenéis suerte, conoceréis la fina ironía de Pepa, esta gran mujer a la que admiro desde que descubrí, comiendo en su casa, que la sencillez era un alto valor y que el Zen no es patrimonio de los japoneses, sino de la humanidad que ama sus raíces.
Os animo a que probéis los manjares de L’Alba y a disfrutar mientras se pueda de lo mejor que nos traiga esta vida, con una sonrisa.
Aquí tenéis el teléfono 965140522 y la dirección del restaurant L’Alba C/ Doctor Sapena 25 030013 Alacant.
A quien haya llegado hasta aquí le confesare que ha estado dentro de los parámetros mágicos estándar, las chicas de la limpieza que se retrasan un poco, nosotros que nos adelantamos otro tanto, la hora de la mañana y el café, los arco iris que se formaban en las paredes y el suelo del restaurante, el barman y el Maître con su amabilidad y diligencia y el enfado con alguien del banco del hijo de Pepa, sin el cual ella no habría desplegado su colorida ironía y yo habría salido por la puerta sin saber que estaba allí… unos instantes después de salir a la calle, ya tenia claro que iba a volver a ver si mis sensaciones eran correctas y lo fueron. Hay hitos en mi camino y para decidirme a ser cocinero esta dama fue uno de los más importantes. No en vano me he tirado mas de veinticinco años desde que le perdí la pista a Pepa y a sus tapas, intentando repetir lo irrepetible… las albondiguitas del Casino de Sella.

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